lunes, 9 de diciembre de 2013

Hay mil libros en el mundo, y mil mundos en los libros.

¿Nunca os habéis preguntado cómo son las bibliotecas por la noche, cuando nadie está en ellas para ver los secretos que ocultan? ¿Nunca habéis pensado en que a lo mejor los personajes de los relatos que se custodian dentro de esos muros podrían salir y hacerse amigos entre ellos?

Ese es un hecho imposible para aquellos que no son capaces de vivir las historias de los libros, de sentir su esencia y disfrutar del perfume que emana de las páginas de los textos.
Ya sean nuevos o antiguos, gordos o delgados. Cada libro tiene su espíritu, el espíritu que el escritor depositó en él cuando relataba los hechos grabados en tinta sobre el delgado papel.

Tan frágiles y tan fuertes; tan discretos y tan difíciles de olvidar... Nos acompañan en nuestros desayunos, nuestras comidas, nuestros viajes, y antes de dormir, y cuando al fin acaban, un vacío empieza a formar parte de nosotros, para ocupar el espacio que aquella historia que nos entretuvo ocupó una vez.

Los libros son fieles y leales compañeros, que jamás nos abandonarán a nuestra suerte. Y quién sabe, puede incluso que se conviertan en nuestros mejores y más fiables amigos. Y ese amigo, se puede hallar casi siempre en las bibliotecas, donde, cuando no miramos, las historias cobran vida y se apoderan del espacio del que disponen. Y justo cuando nos giramos, ágiles como felinos, se ocultan tras una palabra en un papel, tras un perfume en una estantería.

Oh, tan dulce es la sensación cuando un libro nos atrapa y nos consuela en los momentos difíciles. Tan ebrio de sabiduría. Tan lleno de fantasía y verdad; sueños y esperanzas; tan vivos...

Un libro a lo mejor no acabará con una guerra, ni alimentará a cien personas, pero puede alimentar las mentes y, a veces, hacer que uno vea el mundo des de otra perspectiva.

Tan dulce es el sabor del conocimiento, tan amargas las experiencias que se pueden llegar a narrar en él, tan embriagador el aroma que desprende.

Cada cual tiene su estilo, su vocabulario, sus aspiraciones, y por eso cada persona tiene un libro destinado para sí, solo hace falta conocer al relato que nos conoce mejor que nadie aunque no lo sepamos.

Romped las murallas de la ignorancia y conoced a los compañeros que llevan incluso siglos esperándoos. Entrad sin miedo al reino de la locura y la diversión; de la fantasía y la realidad; de la mentira y la verdad; id, y entrad en las bibliotecas, donde seguro que os espera el libro que lleva destinado a vosotros desde antes de que naciérais. Id sin miedo, sin vergüenza, sin dudas... Id, simplemente, id...



























Esta imagen me inspira libertad para ser yo misma.
http://www.fonditos.com/anime/otros/en_la_biblioteca-11229-1024x768.php [13/11/2013]

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